El segundo fallo que encontré en el Teatro Pérez Galdós es, a mi parecer, el fallo de diseño más grave que he podido catalogar desde que abrí el blog. Se encuentra en las puertas de acceso a casi todos los lugares de la "trastienda" (no sé exactamente cómo llamarla) del Teatro, es decir, de la zona reservada para personal y artistas: Escenario, camerinos, salas de ensayo, etcétera. Veamos las puertas:

Lo primero que uno se encuentra es que las puertas sólo se abren de una forma determinada: Empujando primero una y luego la otra. Si te encuentras al lado de la foto, tiras de la derecha hacia ti y de la de la izquierda hacia dentro. Si te encuentras al otro lado, de la derecha hacia dentro y de la izquierda hacia fuera.
No se puede tirar de ambas a la vez. Están diseñadas de tal forma que esto es imposible ya que el borde de las puertas tiene forma como de "Z". Por si esto fuera poco, las puertas pesan una barbaridad. No sé a qué lumbreras se le habrá ocurrido ponerlas, pero desde luego, estas puertas ante una situación de emergencia, como un incendio, son un despropósito absoluto. Enumeremos, pues, los fallos que tienen:
1) Frontera de evaluación: Convenciones. Si es una puerta batiente, no haces que sólo se pueda abrir una a la vez.
2) Frontera de evaluación: Restricciones. Si es una puerta batiente, no la colocas de un solo lado.
3) Frontera de ejecución: Comodidad, efectividad, reducción del esfuerzo. Las puertas pesan demasiado.
4) Frontera de ejecución: Comodidad, efectividad, manipulabilidad. Las puertas pesan demasiado.
5) Frontera de ejecución: Accesibilidad. Para una persona con algún tipo de discapacidad, son intolerables.
6) Frontera de ejecución: Seguridad. No son puertas preparadas para un incendio. Es más, son puertas que no piensan para nada en que pudiera suceder uno.
Además, creo que también se podría incluir Precisión y Capacidad de control, pero vamos a dejarlo estar.